Las escorias y cenizas de incineración son residuos de los procesos de combustión provenientes de las centrales eléctricas o de las plantas incineradoras de basuras. Especialmente importante para la protección del medio ambiente es el tratamiento de las escorias y cenizas procedentes de las plantas incineradoras de basuras.

TRATAMIENTO DE LAS ESCORIAS.

En la incineración de basuras, se producen alrededor de 250 a 350 kg de escorias por cada tonelada de residuos quemados. Estas escorias tienen, al igual que los residuos de origen, una composición muy diversa en lo que respecta al contenido de sustancias minerales, chatarra férrica, agua y metales pesados.

Antes de su valorización, las escorias y cenizas de la incineración de basuras tienen que ser tratadas y almacenadas de manera que cumplan con los requisitos de calidad exigidos para su utilización posterior.

EL PROCESO.

En la mayoría de las ocasiones, la escoria es trasladada desde la planta incineradora de basuras hasta la planta de tratamiento de escorias y cenizas mediante equipos de transporte. Allí se almacena como mínimo un día para que retengan el CO2 del aire. Después, las escorias y cenizas son cribadas y trituradas. La chatarra férrica y los metales no férricos, tales como aluminio, cobre y latón, son separados de la escoria mediante separación magnética y corrientes de Foucault para ser usados de nuevo como materias primas en sus respectivas plantas metalúrgicas. Los residuos no quemados son procesados y eliminados mediante un equipo clasificador.

Dado que en la escoria tienen lugar simultáneamente procesos físicos y químicos, es importante tenerlos en cuenta de conformidad con las directivas técnicas, depositando la escoria un cierto período de tiempo después del tratamiento. Sólo cuando se han cumplido los requisitos prescritos, puede utilizarse este producto como material secundario o como sustrato de relleno para la construcción de carreteras. El tiempo y la tecnología trabajan a favor de la calidad de las escorias.